domingo, 19 de diciembre de 2010

Hablemos de leyendas

La leyenda del Gallo de Barcelos es un cuento conocido en todo el mundo, o eso creo, que debió suceder en la localidad de Barcelos en Portugal.


Para que os situeis un poco, voy a poner unas fotos de la localización de Barcelos en el mapa.

 Según esta leyenda, los habitantes de Barcelos estaban asustados por unos crímenes que estaban sucediendo en su localidad de los cuales no sabían quién era el autor, cuando apareció un hombre de origen gallego. 
Quizás por la necesidad de encontrar a un culpable, el visitante pronto se convirtió en el principal sospechoso y fue detenido por las autoridades de Barcelos.
A pesar de sus juramentos de ser inocente, nadie le creyó cuando decía que sus intenciones eran dirigirse a Santiago de Compostela para cumplir una promesa. 
Finalmente fue condenado a morir en la horca como culpable de los crímenes de Barcelos.

Antes de ajusticiarlo, el visitante pidió visitar al juez. La petición fue aceptada y fue llevado a la casa del juez cuando éste estaba disfrutando de una comida con amigos.
El acusado de los crímenes de Barcelos protestó de nuevo pero no obtuvo ninguna respuesta positiva por parte ni del juez ni de los demás presentes.
Viéndose en la horca, el gallego acusado injustamente señaló hacia un gallo asado que se servía en la mesa del juez y amigos y dijo:


"Tan cierto como que soy inocente que ese gallo cantará cuando me ahorquen."


Los presentes se burlaron del pobre gallego quien, a pesar de todo, no pudo escapar de su castigo.
Cuando el peregrino estaba siendo ahorcado, el gallo asado, que los comensales no se atrevieron a tocar en las horas siguientes, se levantó y cantó.
El juez fue corriendo hacia donde estaba la horca y con espanto vio que la cuerda que rodeaba el cuello del hombre, tenía el nudo flojo, impidiendo el estrangulamiento del inocente.
Inmediatamente lo soltaron y pudo marcharse en paz.


Pasados años, el peregrino regresó a Barcelos e hizo levantar un monumento a la Santísima Virgen y a Santiago Apostol, del que hoy se conserva el crucero del Señor Gallo que ahora se encuentra en el Museo Arqueológico de Barcelos.


Hoy, el Gallo Portugués de Barcelos, o Gallo de Barcelos es, no solamente símbolo de la ciudad, sino de todo Portugal.

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